si supiera pintar pintaría un día luminoso en un paisaje de piso redondeado cubierto de césped mullido y parejo, verde oscuro, que se aclara cuando refleja el sol, un césped como el que alguna vez nos imaginamos escribiendo, ¿te acordás? ése que invitaba para tirarse a dormir y que de tan esponjoso aseguraba que si te sentías solo ahí nomás estaba el otro para acompañar en silencio. podría pintar también un subte atestado de nervios y una escalera mecánica, y pies dubitativos, y una mano de tengo miedo de caerme buscando la mano de vamos si nos caemos nos caemos juntos, y muchas bocas llenas de risas y ojos tapados de pelo lacio y orejas atentas y lenguas sin preguntas. también podría pintar una parada de colectivo por dónde nunca pasa uno, con dos viejitas embastonadas muy amables, o una mesa de un bar con dos manos inquietas queriendo descubrir quién sabe qué en sus palmas. podría intentar pintar charlas sobre libros, música, vida, sexo, bipolaridad y teorías sobre el bicho bolita y lo perfecto de la esfera, o también ver si sale de mi pincel una escena de juegos y peleas, amores y desencuentros, o un nene chiquito que se canta solo las canciones de cuna, que se pone anteojos y va de la mano de su mamá y después crece como un quijote enamorado de molinos de viento yendo siempre para el lado trágico de las cosas, escribiendo solo de madrugada su propia historia. podría pintar un sol enorme sin hojarasca, como una reducción fenomenológica que dejara al descubierto la perfección del equilibrio entre lo apolíneo y lo dionisiaco, o podría sino pintar un hombre tembloroso de vulnerabilidad que se saca la careta y muestra cuánto le duele el dolor de saberse él mismo y el temor que le da arrancarse las espinas.
y si supiera pintar pintaría todo eso
para que te encuentres frente a frente
de una vez por todas
con tu parte adorable.
y si supiera pintar pintaría todo eso
para que te encuentres frente a frente
de una vez por todas
con tu parte adorable.
te la debía
0 comments:
Post a Comment